VERDURAS

CARDILLOS EN SALSA

  • Se pelan los cardillos, con mucho cuidado para no pincharse, el truco está en pelarlos sujetando cada tira con los dedos y pelar de dentro hacia fuera.

  • Se lavan y se parten en trozos.

  • En una cazuela de barro se pone a sofreir ajo y cebolla.

  • Se añaden los cardillos y se pone agua hasta cubrirlos.

  • Se añade sal y se deja cocer hasta que los cardillos  estén  tiernos.

  • De un huevo, se separan la yema y la clara.

  • Esta última se echa al guiso y se remueve.

  • Con la yema se mezcla el aceite que se recoge en la superficie de la cazuela y también  se le pone un chorrito de vinagre.

  • Se añade, se remueve bien y se aparta enseguida.

  • Esta listo para servir.

NÍSCALOS EN SALSA

  • Los níscalos  son unas setas  de color anaranjado que aparecen sobre todo en las zonas de coníferas en el otoño.

  • Se lavan cuidadosamente y se trocean los níscalos.

  • En una sartén  refreímos  ajo, cebolla y perejil.

  • Se añaden los níscalos y una vez rehogados se cubren de agua y se dejan cocer un ratito.

  • Se añade una pastilla de caldo y se rectifica de sal.

GUINDILLAS ROSNERAS

  • Las guindillas rojas, se dejan secar colgadas en ristras.

  • Se cogen las guindillas ya secas.

  • Se quitan el rabo y las pipas y se fríen en abundante aceite de oliva bien caliente, hay que tener cuidado pues se queman fácilmente.

  • Normalmente se sirven como acompañamiento de las migas.

REVUELTO DE CRIADILLAS DE TIERRA

  • Hay que lavar muy bien las criadillas para que suelten toda la tierra que llevan.

  • Una vez  limpias, se cortan en láminas, y se fríen en aceite de oliva.

  • Se escurren del aceite y se le añade unos huevos batidos, revolviendo bien y apartando una vez que estos hayan cuajado.

  • Esta receta se puede aplicar igual a las setas.

PENCAS DE ACELGA EN ESCABECHE

  • Se trocean las pencas en pedazos más bien grandes.

  • Se ponen a cocer en agua.

  • Se escurren y se secan un poquito con un paño.

  • Se pasan por harina y huevo batido y se fríen en abundante aceite.

  • Se van colocando en una cazuela y se cubren  con agua.

  • Se machan un par de ajos, una hoja de laurel tostada, sal y un buen chorro de vinagre.

  • Se añade al caldo con las pencas y para darle color se pone un poco de colorante amarillo.

  • Se dejan macerar al menos dos horas para que tomen bien el gusto.

ESPARRAGADA

  • Se lavan y trocean los espárragos trigueros y se sofríen en un poquito de aceite de oliva.

  • Se añade agua que los cubra y se deja cocer hasta que los espárragos estén tiernos, entonces se salan ya que si lo hacemos antes de que estén cocidos los espárragos amargarían.

  • Se baten unos huevos, según la cantidad de espárragos y se añaden revolviendo bien, se sirven enseguida.

ACHICORIAS FRITAS

  • Se lavan y trocean las achicorias y se cuecen en abundante agua.

  • Se escurren y las ponemos en una cacerola cubierta de agua fría, las dejaremos así toda la noche para evitar que amarguen al freírlas.

  • Se escurren bien y formando unas bolas con la verdura presionando con los dedos.

  • En una sartén refreímos un ajo hasta que esté bien dorado.

  • Se añaden las achicorias y se sala.

  • Una vez fritas, batimos un par de huevos y los añadimos revolviendo bien.

AJOS PORROS

  • Son una especie de cebollas silvestres.

  • Se pueden preparar fritos, revueltos con huevos y en tortilla bien solos o bien con patatas.

  • Hay que pelar y lavar bien los ajos.

  • Se trocean como la cebolla fresca.

  • Tienen un sabor suave y muy aromático.

REVUELTO DE HUEVOS Y COLLEJAS

  • Las collejas son una verdura silvestre difícil de encontrar.

  • Para quien tenga la suerte de hallarlas, las puede tomar en revuelto o tortilla como si fueran espinacas, planta con la que guarda algún parecido, pero las collejas son aún más finas en sabor que estas.

PISTE

  • Se utilizan tomates bien maduros y pelados.

  • Se refríen cebollas y pimientos verdes abundantes y calabacín troceado en daditos.

  • Una vez bien rehogados, se añaden los tomates dejándolos freír hasta que esté espeso.

  • Se sazona al gusto.

  • También puede añadirse al momento de apartarlo un ajo machado.

  • Si el tomate fuese demasiado ácido, puede añadirse al freírlo una puntita de azúcar.

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